El Sevilla se lleva los tres puntos ante un Osasuna que solo
mostró oposición hasta el primer gol sevillista.
Comenzaba el partido y era Osasuna quien dominaba el juego.
El Sevilla se defendía como podía ante el fulgurante inicio del conjunto
rojillo. Emery realizaba varios cambios en la alineación respecto a la que se
impuso el pasado jueves en el Benito Villamarín.
Cerca del gol estuvo Oriol Riera tras rematar un centro
lateral, pero su cabezazo se marchaba desviado. El Sevilla poco a poco iba
adquiriendo protagonismo. Ambos equipos parecían haberse intercambiado los
papeles, siendo Osasuna quien había jugado el jueves. Era el minuto 26 cuando
Jairo, aprovechando la pasividad de la defensa rojilla, realizaba un disparo
desde la frontal del área, batiendo a Andrés Fernández.
A partir del gol, Osasuna y su juego llevaban a la
desesperación de la afición. El Sadar comenzaba a “pitar” la actitud de su
equipo, quien no mostraba actitud de remontada. Era el minuto 45 cuando Jairo
remataba al larguero estando a puerta vacía un pase de Bacca. La jugada seguía
y Damiá recibía una falta e inmediatamente impactaba el balón con la mano.
Álvarez Izquierdo no indicaba la falta, pero si el penalti. Bacca era el
encargado de ejecutar la pena máxima. Ponía el 0-2 en el marcador justo antes
del descanso.
Jugada cuanto menos dudosa que, además de convertirse en el
0-2, suponía la expulsión del entrenador rojillo, Javi Gracia, por sus
protestas. Se llegaba al descanso con el resultado de 2-0 favorable al Sevilla.
Arrancaba la segunda mitad y Javi Varas saltaba al campo por
Beto. El Sevilla daba un paso atrás y Osasuna uno adelante. Los rojillos se
volcaban al ataque, pero su juego no era para nada bueno. Muchas pérdidas,
pases fáciles que se marchaban al limbo… El Sevilla aprovechaba las imprecisiones
rojillas para crear ocasiones claras que, debido a la falta de puntería del
colombiano Bacca, no se convertían en gol.
Una gran intervención de Javi Varas impedía que la ocasión
más clara de Osasuna, procedente de un despeje fallido de la defensa andaluza,
se convirtiera en gol. La afición rojilla daba por imposible conseguir, ni
siquiera, un punto, e iba abandonando el estadio. Osasuna veía cómo todos sus
intentos de aproximación eran repelidos por la muralla sevillista.
Corría el minuto 94 cuando Acuña se adentraba en el área
tras una gran jugada personal y realizaba un potente disparo que se colaba en
la portería visitante. El tanto tan solo servía para maquillar el resultado
pues, instantes después del gol, se indicaba el final del encuentro. Cuarta
derrota consecutiva de Osasuna que ve cómo se le complican las cosas, mientras
que el Sevilla pone la directa hacia Europa.
Escrito por: Iván Luquin