El cuestionado Martino contra el alabado Jémez. El primero de la tabla contra el decimonoveno. La lógica evolución de un modelo ganador ante la perseverancia contra viento y marea de una idea. Estos son los prolegómenos del partido de la noche del sábado entre el FC Barcelona y el Rayo Vallecano. El de ayer, dentro de lo esperado, acabó con victoria culé por 6-0. Pero no fue un partido complicado en lo táctico. De hecho, se decidió por pura técnica. Cuando los grandes están “on fire”, poco puede hacer cualquier equipo. Fue el partido de Iniesta, de Messi, de Cesc (la más escandalosa de las exhibiciones para ellos) y de Alexis (gran partido, a la sombra de los otros tres). Y del regreso de Neymar.
El Barça fue un rodillo durante todo el partido. Los buenos conectaron e hicieron trizas a un Rayo exageradamente concesivo y “generoso” en cuanto a regalos al rival se refería. La alineación visitante, ya de principio, estaba avocada al suicidio. Con Arbilla-Mójica en los laterales las pérdidas en campo propio las veíamos antes de que el árbitro pitara el inicio. Poco pudieron hacer en defensa los Saúl, Zé Castro y compañía para pararlos. El Barça recuperaba en campo contrario con suma facilidad, y montó varias contras peligrosas que, algunas, acabaron en gol.
Como he dicho, la cosa pintaba mal para el Rayo desde el principio. En el 1’ ya perdían 1-0 tras un golazo de Adriano, marca de la casa. El segundo, tras fallo de Arbilla en el pase, Cesc recupera, filtra para Messi y ‘la Pulga’ definió de vaselina como él suele hacer. El cuarto recuerda a la mejor etapa del Barça. Pared Cesc-Iniesta, que el de Fuentealbilla devolvió de tacón, y Fàbregas se la deja a Pedro, que remata a puerta vacía. Neymar rubricó su recuperación y la goleada clavando en la escuadra izquierda un balón que él mismo recupera. Messi hizo hat-trick y una asistencia, Cesc repartió dos goles, Alexis metió uno y dio otro y Neymar y Adriano anotaron un tanto los dos. La nota negativa del partido volvió a ser Puyol, que tuvo que retirarse del partido porque se le hinchó la rodilla.
Por parte del Rayo, que no terminó de asentarse y de elaborar con la más mínima continuidad, el peligro vino en dos únicas ocasiones, cada una en una parte, bien solventadas por Valdés: una doble a cargo de Larrivey primero, y Falqué después, que acabó en córner; y otra en la segunda parte, de nuevo en las botas de Larrivey, que colocaba con la zurda al palo largo y que el meta catalán rozó con los dedos lo justo para que no entrara.
Los de Vallecas siguen donde estaban, a cuatro puntos de la salvación, y el Barça recupera las mejores sensaciones de cara a la parte crucial de la temporada, esa en la que se deciden los títulos, y justo antes del partido más complicado de lo que lleva de temporada. Esperamos esta gran versión del equipo para este martes ante el Manchester City en la ida de octavos de la Champions.
Escrito por: @FuentesDeFutbol