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» » » » Inter de Milán 0-0 Catania: Silbando bajito
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Mediocre empate en el Giusseppe Meazza que no le sirve a ninguno de los dos. Los dirigidos por Mazzarri siguen con la crisis fútbolistica a la cual se suma la institucional.

El 2014 trajo a Inter un baño de realidad. Ese taco de Rodrigo Palacio con el que termino el 2013 fue solo un milagro navideño. Lejos de las festividades, el mal juego, el bajo nivel de los jugadores, los errores del entrenador y la incapacidad de los dirigentes salieron a la luz.


El “Guarin Gate” de esta semana fue la gota que rebalso el vaso para los Tifosis. O peor aún, el vaso le queda mucho por llenar. El partido con Catania tenía mucho peso, no para salvar la temporada, sino para demostrar que hay una luz de esperanza.

3-5-2 fue el esquema elegido por ambos entrenadores. La diferencia radicaba en la zona donde se plantaban las líneas: Rolando Marán lo hizo más atrás que Walter Mazzarri, dándole la tenencia y el campo a su rival, dejando solo a Gonzalo Bergessio como hombre más adelantado en mitad de chancha.

Lucha, sacrificio, pero nada de fútbol. Inter ganaba las pelotas divididas, pero no sabía qué hacer con ella – un problema que arrastra desde el comienzo de temporada- y terminaba en centros pésimamente ejecutados por Jonathan o Hugo Campagnaro.

Con bostezos se termino el primer tiempo dejando otra imagen pálida. El segundo comenzó con el cambio que suele hacer Mazzarri cuando está en problemas: Mateo Kovacic por Zdravko Kuzmanovic. El croata otra vez fue intrascendente pero, siendo el único que puede distribuir bien el balón, debería arrancar como titular y no entrar como salvador.

Los Sicilianos comenzaron a sentirse cada vez más cómodos al ver que su defensa no corría peligros y, a través de Gonzalo Bergessio, generaron dos situaciones de gol que sirvieron para desnudar las limitaciones de los tres centrales Neroazzurros.

Las imprecisiones se hicieron cada vez más frecuentes (en especial en Ricky Álvarez) y a medida que corrían los minutos el 0 iba estableciéndose con más fuerza. Solo un cabezazo de Palacio, anulado por fuera de juego, hizo levantar a la gente de sus asientos.

Los silbidos sonaron con el pitazo final reprobando, no solo al equipo, sino también a quienes están en sus oficinas haciendo el futuro del club cada vez más nero que azzurro.

Escrito por @MartinOlive.

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