El Atlético cogió ventaja en su eliminatoria ante el Athletic gracias a un cabezazo de Godín, que se ha empeñado en ser protagonista en la Copa a base de goles. Como se esperaba, fue un partido intenso, con más ocasiones para el cuadro madrileño, pero con poco brillo.
Los dos equipos se preocuparon más por no cometer errores que por la creatividad. El tanto de Godín puede valer oro en una eliminatoria que se presume igualada hasta el último momento. El Athletic buscará dentro de una semana lo que ya logró en las dos eliminatorias anteriores: remontar en San Mamés un 1-0 desfavorable. Esta vez el rival es uno de los peores posibles. El Atlético se siente como pez en el agua administrando ventajas.
El Athletic salió dispuesto a no repetir los errores del partido de Liga. Esta vez ofreció menos oportunidades de contraatacar al Atlético. Eso sí, con el balón de nuevo hizo poco daño al cuadro de Simeone. En descargo del Athletic, conviene decir que eso le sucede a todos los rivales del Atlético, una roca sin apenas fisuras. Como el cuadro de Valverde sabía que meter mano al Atlético es una tarea muy complicada, intentó que el rival tampoco le dañara. El Atlético cedió el balón y el Athletic tuvo posesión y metros, pero no se desnudó. Siempre cuidó lo que dejaba a su espalda, arriesgando lo justo. Los dos equipos se pusieron muy serios.
El primer aviso fue visitante. Ander Herrera remató desviado una jugada trenzada por Mikel Rico y De Marcos. Sucede que el Atlético no se altera nunca y que es paciente hasta aburrir. Si es difícil equivocarse menos que el Atlético en 90 minutos, más lo es a 180. Los de Simeone jugaron siempre sabiendo que había un partido de vuelta. El técnico argentino está atento a todos los detalles, y ese no era uno menor.
El Cholo dispuso hasta cinco cambios respecto a su once ideal. Miranda, Gabi, Arda y Villa esperaron en el banquillo, mientras que Tiago continúa lesionado. En su lugar, Simeone dio carrete a Alderweireld, Guilavogui, Cebolla, Adrián y Raúl García. Quien mejor nota sacó fue el belga, que cumplió de forma notable al lado de un sobresaliente Godín. Los cambios afectaron a la brillantez del equipo, pero no a su solidez. Le faltó juego al Atlético, algo que le venía faltando también en los últimos partidos, pero concedió poquísimo, como de costumbre.
Poco a poco, el Atlético fue arrimando el ascua a su sardina. Adrián perdonó un mano a mano con Herrerín, que tapó bien el remate, un minuto antes del tanto de Godín. Koke puso un regalo al área y el uruguayo, que andaba por ahí por un córner anterior, cabeceó a gol. La Copa pone a Godín, que ya marcó ante el Valencia en octavos de final. El central del Atlético fue un cacique en las dos áreas. Además de hacer el gol del triunfo, ganó la partida primero a Kike Sola y luego a Aduriz. El Atlético volvió a echar de menos la mejor versión de Diego Costa, que estuvo más pendiente de las riñas que de otra cosa. Se jugó la expulsión al borde del descanso, pero Fernández Borbalán no vio su plancha a Laporte cuando ya tenía una tarjeta amarilla. Pese a todo, Simeone no le quitó. Le considera vital, y lo es.
En el segundo tiempo pareció que por momentos los equipos firmaran una tregua. Al Atlético le valía el 1-0 porque se siente cómodo defendiendo rentas y esperando para dar la estocada. El Athletic pareció pensar que aunque era un mal resultado, al menos le dejaba vivo. Lo intentaron los dos, pero sin demasiado ahínco. Simeone terminó con un once muy similar al de gala, con Gabi, Arda y Villa en el campo. El Athletic metió a Aduriz y Susaeta. Pese a sacar la artillería, los dos dispararon con balas de fogueo.
Hubo poco fútbol y mucha batalla. Laporte pidió algún penalti, el Atlético no acertó a rematar la eliminatoria y el Athletic salió herido pero con vida. El resultado favorece al equipo madrileño. Un 1-0 es un resultado peligrosísimo para el que tiene que remontarlo como local, pero el Athletic ya lo ha hecho dos veces en esta Copa. Eso sí, esta vez la dificultad aumenta tres escalones de golpe. El Atlético se perfila favorito, pero se espera una batalla preciosa en San Mamés, donde ya no valdrá especular.
Escrito por @andresjiap.
